Sonetos de sci-fi: Solaris

solaris3 El ínclito y deprimente director de cine sueco Ingmar Bergman declaró que Solaris de Andrei Tarkosvky era una de sus películas preferidas, si no la preferida. No es para menos, este tochazo de tres horas de ciencia ficción- basado a su vez en la obra de Stanislaw Lem- es posiblemente una de las mejores películas del género que se han parido jamás; y también una de las mejores películas, así en general. Para los que no tengan paciencia con la densidad del cine ruso, Steven Soderbergh hizo en el año 2002 otra adaptación de la novela, protagonizada por George Clooney. Esta versión es mucho más digerible y tiene la mitad de metraje; lo cierto es que por el camino de la conversión se pierden algunas de las ideas más interesantes de la versión soviética, pero no voy a caer en el típico esnobismo según el cual la versión americana es un insulto al original. No, en absoluto, Soderbergh entendió bien qué hace buena a Solaris e hizo su propia versión, bajo otra perspectiva; con un resultado no tan bueno, pero desde luego nada desdeñable. Bienvenida sea su versión y bienvenidas cuantas vengan, la historia que hizo Stanislaw Lem en su novela es tan interesante que es imposible hacer una mala Solaris. Bueno, tal vez si la hace Michael Bay.

solaristark_us2Para aquel que no lo sepa, Solaris es esencialmente una película sobre la pérdida. Narra la historia de un psicólogo viudo enviado a una estación espacial situada en la órbita del planeta Solaris, en la cual los astronautas están dando signos de estar volviéndose totalmente locos, enviando historias de lo más extrañas al centro de control de la Unión Soviética. ¿Un bebé gigante ha sido encontrado caminando sobre la superficie acuática de Solaris? Está claro que este tipo de ideas contradicen toda lógica científica, y es menester descubrir qué diablos pasa en esa nave para que un grupo de científicos claramente preparados se haya vuelto tarumba. Entre una historia de amor y otra de terror, el protagonista llega a la estación espacial y descubre que el planeta está enviando a los llamados “visitantes” a la estación espacial. Solaris es un planeta que comprende tus deseos más íntimos, tus anhelos, y los materializa. Una mañana el psicólogo viudo se despierta y se encuentra a su mujer muerta junto a él. Ella es su visitante. Él es consciente de que no es realmente su mujer, y sin embargo este extraño clon se comporta y habla exactamente como ella. Esto es a la vez una bendición y una monstruosidad, una lucha entre dos realidades irreconciliables. ¿Qué hace el protagonista? Pues mirad la peli, no cuento más. Pero este es mi soneto.

solaris-planet

EL VISITANTE
(Solaris)

Y sé que sólo soy una silueta,
ya sé que te carcome lo prohibido
que todo lo que amaste, desasido,
apaga la ilusión, el cuello aprieta.

Yo vengo desde el fondo de la grieta,
pero he vuelto a traerte lo perdido,
las ruinas que tu añoras, abatido,
con la mirada fija en mi planeta.

Aún si no perdona la memoria,
y el tiempo ya no cura las heridas
y el futuro es la cuna de la escoria,

yo soy la redención, pero ilusoria,
la idea de otros mundos, otras vidas,
y te entrego una tímida victoria.

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